Vivir en otoño.

Antes de nada, disculpad estaba emborrachándome de sol.

Y de repente, llega el otoño y recuperas la cordura, tanto si quieres como si no. Septiembre te sacude, te pone los pies en la tierra y empiezas otro año. Porque el año he de decir, (sí yo también lo creo) que empieza en septiembre aunque doce campanadas y un racimo de uvas se empeñen en lo contrario.

Y ya estás soplando las velas y haciéndote un año más viejo. Y de repente a los árboles se les empiezan a caer las hojas, yo saco la chaqueta y a ti te asoman las primeras canas.

Autumm look.

Y  te vuelves a poner las botas de agua y comienzas a saltar charcos. Y de repente  vives en otoño, y lo sabes porque ya hay castañas, ha llovido una semana entera seguida y vuelves a odiar los domingos.

Y ya no es tan fácil ver las estrellas y la Luna ya no se pasea desnuda sin complejos. Parece que vuelve la vergüenza.

Y de repente, estás buscando piso otra vez, o dejando la casa de la playa o la de la montaña y volviendo a esa cajita de cerillas en la ciudad del ruido y los coches donde las horas la marca la agenda y no la siesta.

Balcones

Y ya no tiras la toalla en el césped, y la manta te roba tu sitio en el sofá. Y de repente los escaparates están llenos de abrigos, pañuelos y botas y vuelves a cenar un vaso de leche calentita y a ver series.

Y de repente, me encanta el otoño porque en otoño somos de verdad. En otoño si te ríes es con ganas, si lloras tienes motivos y los sentimientos son (más) auténticos. Ese aire que contiene felicidad y que todos respiramos en verano se ha ido y vuelve ese aire insípido, pero natural, con el que tú decides si estar alegre o triste. Y no te digo que sea mejor o peor, sólo que me gusta. Me gusta vivir en otoño. Me gusta ponernos a prueba.

leche

Y de repente ya no descorchamos botellas de vino un martes cualquiera en el rincón que se nos antoja. Ahora nos quedan cafés a media tarde y vinos de viernes a domingo. Tampoco hay baños para vencer al calor ni asaltos a casitas con porche. Vuelve la bufanda para vencer al frio y revistas llenas de propuestas para pasar el próximo puente en una casita rural con porche, pero ninguno como ese.

Decoración porche.

Y de repente vuelven las exposiciones, el teatro, el cine, el gimnasio, los cursos y talleres y los anuncios de coleccionables. Rutina, alternativas a ella y vuelta a la rutina.

Y de repente los conciertos no serán al aire libre y no cantaremos “Carolina” en medio de una plaza como aquella pero es tiempo de salitas pequeñas y acústicos y los acústicos son mucho más bonitos en otoño cuando el frío rasga las voces.

Y de repente no hay verano y, como dice Cristina, sin verano no puedes ser un amor de verano.

(Todas las imágenes vía Pinterest)

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6 comentarios en “Vivir en otoño.

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