Volver

Lo que nos queda después de tomar un respiro es el deseo de retroceder en el tiempo y volver a repetirlo. Poner el contador a cero y vivir una a una las experiencias que lo hicieron único. En el tren de vuelta a la rutina ya, después de unos días que han sido un soplo de aire fresco, miro por la ventana y sólo viene a mi mente una cosa: volver.

Volver a escurrir cada minuto entre tren y tren con quedadas a contrarreloj y no dejar escapar ni un minuto de este soplo de aire fresco al que muchos llaman Semana Santa. Descubrir el verdadero valor de un bocata. Y empezar así tu viaje, tu respiro.

bocata

Volver a intentar leerte. Volver a tener que dejarte porque las historias reales, esas que te cuentan en los trenes los desconocidos, superan la ficción, por muy divertida que sea ésta.

El abuelo que saltó por la ventana y se largó

Volver a casa sin que sea Navidad.

Volver a reencontrarnos. Comprobar que todo está igual que estaba. Donde había un lunar ahora hay una sonrisa, donde había una cicatriz ahora hay una sonrisa. Donde había una sonrisa ahora hay el reflejo de otra sonrisa y las ganas de contarnos lo que ya nos hemos escrito.

Volver a escuchar historias, no historias de la guerra y sus soldados, historias de nuestras batallas y sus guerreras.

guerra de almohadas

 Volver a darme cuenta de que no creo en las verdades absolutas y que no creo en las mentiras. Que no me gusta que me cuenten cuentos, películas ni historias pero que me encanta que me lean un cuento, se sienten conmigo a ver una película y me recuerden una historia.

Volver a escuchar historias de nombres vascos de la boca de una amiga y volver a comprobar que, una vez más, la realidad supera la ficción y que algunos tópicos de la película española más vista de la historia son ciertos.

Volver a tomar el sol en medio del campo y volver a pensar que el moreno de montaña es mucho más bonito que el de playa. Volver a querer ir a la playa.

tomar el sol en el campo

Volver a escuchar esa canción en bucle, en un coche cualquiera camino de alguna parte. Volver a desafinar y volver a reír.

Volver a las sobremesas eternas en las que reinan el vino y la conversación.

Sobremesa

Volver a esas noches de verano, que por arte de magia aparecen en medio de esta primavera, en las que las cervezas se toma en la calle y las charlas eternas (poniéndonos al día o recordando lo de aquellos días) ganan la batalla a los bailes. Sentirte por un instante parte de aquel spot de Estrella Damm que idealizaba el verano y sus noches. Darte cuenta de que es el spot que más te gusta de la marca, por mucho que el de este año apueste por la cultura y en ese momento estés tomando Mahou. Ironías de la vida.

Volver a recorrer las calles del pueblo y, por un instante, llegar a sentirte un turista al querer fotografiar cada rincón, cada detalle. Volver a darte cuenta de que tus días allí están contados y , sentirte afortunado porque sabes que lo que hace que un respiro sea ideal son las ganas de querer volver, volver a tomar más de ese aire.

 Madrigal de la Vera

Quiero volver y aún no he llegado.

 

 (Imágenes vía Pinterest)

 

 

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